Gusto

El Gusto es una convención, el mal gusto una realidad

VENUS ES VISIBLE AL APUNTAR EL DÍA

Cupido, el de las flechas, nunca acierta, siempre falla. Existen los multiversos en el Amor.

No entiendo por qué se le pone la carne de gallina a Anita cuando hablamos de colocar la mano, sentir el tercer ojo, entrar, ver, sin desordenar, y, sentir, enloquecer, más aún de la locura extrema de amor y desasosiego. Si decides quedarte conmigo, será la última mentira que construiremos juntos, cabalgando sobre una realidad que aplasta, que hace que no podamos caminar. Te ahogas y me siento, te crees y lo espero. Crecer es sumar, es Amar, y hay que entenderlo como algo que nos da vida. Es una mala ocasión para tronchar las expectativas y los sueños. Nadie elige el camino por el que equivocarse, ¿por qué nuestro corazón no deja que salgan los sentimientos liberados desde nuestro pecho? El horror y la cobardía nos hacen callar, aunque se finjan las situaciones, se disimule, se llore riendo, aunque se viva en el cementerio de la realidad estática y paralítica del amor. La verdad inunda cada rincón y cada una de nuestras células… Sólo el infierno atrae a los humanos que no quieren hilar con sedas divinas.

Eras pequeña, isleña, con cara de niña asustada ante la llegada de gentes que deambulaban por una casa grande, de grandes candelabros, y grandes planes. Aquel que visitaba a los padres era, cuando menos, gobernador de las islas. Infancia de repeinados pelos rubios que se tornan en ceniza, acentuando rasgos que nunca estuvieron en su rostro, repetición genética en tándem, de cerquita, de los dos, de fuerzas que se reconocen en su luz, en la energía real, de la que no sienten los humanos, más allá de feromonas o inventos de los perfumistas, carril de reversa, se trata de ir, de volver... No, se trata de vivir, sentir, emocionarse… Necesito la mano, sus manos, mi mano, el man, el ojo, la verdad se abre, se deja conocer, amar, estimular, consentir. Sonidos de poeta.

Emprendía un viaje emocional. Había dejado maltrecha mi barriga del alumbramiento de dos que nacieron por donde nacen los adaptados, sin cicatrices, sin complejos. En la peluquería siempre han envidiado mi pelo, jajajajaja… Pantene me quiso hacer chica de sus productos. ¡Que locura! Pintarme, correr detrás de mi pareja para estar con una sonrisa delante de sus amigos, que acompañados de sus operadas mujeres, aquellas roba sueños que pretendían esconder detrás de sus siliconas su púber sentir, ellos buscaban otro nido donde descansar de sus juegos de golf y pesca. ¡No lo soportaba! Como no aguantaba los fines de semana de mentiras, de miradas que me acomplejaban, de cantos a un recuerdo de algo que nunca fui, no era mi esencia, no representaba mis anhelos ni mi energía. Siempre respetaré a los distintos, porque yo soy de una manera inconcebiblemente rara, me muestro de otra, me educaron de aquella, me mal educaron de la misma… ¿Qué es la identidad? Salí corriendo, las piernas me pesan mucho, y tiemblan cuando pienso que me tengo que ir. No es la necesidad de mis niñas la que me preocupa, es la cara de mi ex, el cuerpo se estremece, pero sé que no he venido al mundo para que me exhiban, tengo mucho más, y estoy dispuesta a dar la cara. Sí, me importa, por el aquel de guardar algo de mi tortuoso pasado, ¿verdad papá?, por eso no me gustan los cuerpos que no me gustan… ¿Análisis emocional interno imperceptible? Asumir la realidad y conocer la cáscara de la dulce fruta que nunca me podré comer. Tentación de un pasado de abdominales en el despreciable cuerpo que nos traiciona. Sólo quiero envejecer en mi ser y en mi yo más interno, y poder vivir en todos los universos en los que soy capaz de entender las leyes que los rigen, que para nada tienen que ser las mismas que en este pesado invento. Necesito volver a viajar a su lado, de su mano, ver lo que es la verdad de lo que no vemos desde estas dotaciones. Volar como energía creadora, de paz, de amor, de verdad… ¿por qué no te creen Venus? Por qué tienes que esperar a que te dejen partir, volar, buscarte, llenarte de tu esencia más íntima, de tu fuerza creadora…

Me llamaron. Uno más, otro, qué pesadez… No me gusta explicar, porque es mi cuerpo el que escucha y habla. Se conecta a través de mi sensibilidad, y puede saber y leer dónde está tu dolor, qué es lo que te perturba, sobra, preocupa… No estudié nada de este mundo en el que vivo, y, que para mi es el real, hice universidades de formaciones clásicas, me enseñaron a pensar, y aprendí a ser crítica. Un día, da igual, entré, escuché, olfateé… conocí artes milenarias… ¡Imposible! Aquello me cambió la vida. Mis atendidas se retuercen de dolor y placer, de risa y pena, de vida y vida. Cuando me avisaron no tenía ganas ni interés, me piden que vaya a ayudar a un señor mayor que viene con una dolencia a la europea. Típico, tópico, qué más da… Bueno. Son las siete de la mañana. Coloco una esterilla en el suelo, cambié el Chanel por mochila peregrina y cama en ristre, aunque sé que ¡todo no vale!

Por qué me tiene que contar todo esto, por qué me dice dónde voy, de dónde vengo, quién es él, quién soy yo. Pero no es lo normal, no es un charlatán, lo que me dice sé que es verdad porque es lo que siento, y nunca me he atrevido a contar… Nunca había visto a nadie convertirse en luz, tener los ojos de colores indescriptibles y distintos, caprichosos, ¿producto de psicodelia?, no, juro ante mis conquistadores que nunca lo probé… Un calor en sus manos que me ahoga y me llena de vida. Cuando entró en la estancia se llenó de un aroma indescriptible. Encerraba desde el olor del musgo recién bañado en el rocío mañanero, al de las más antiguas maderas y sándalos, impregnaba toda la estancia y se convertía en vapor, etéreo, afísico, sin sensación de ocupar, de violar el espacio, conteniendo el aliento para no generar expectativas de una vida que no tiene fin. El amor, el sentir del amor puro, sin distancias, que va más allá de lo físico, que trasciende a toda necesidad que acerque el sueño a la pesadilla de los humanos, aquellos que no encuentran futuro para sus vacaciones, es un amor extraído del reptiliano.

                      

Estaba ante la encrucijada de mi vida. Había encontrado un impulsor de mis sueños que estaba lejos de cualquier plan de vida, pero que me hacía levantarme todos los días y entender lo que los pájaros que antaño tanto me molestaban, hoy, y todos los días me dicen: ¡Hoy es un nuevo día. Danos tu luz y llénanos de amor! No son mariposas que invaden mi estómago, es haber encontrado un camino que se cruza en el mío, energías que desde lo más antiguo del viejo y milenario mundo destruido por la locura de los humanos, emerge para llenarnos de oportunidades… Nadie puede entender lo incomprensible, pero los seres humanos corren diferentes tipos de suerte dependiendo de las herramientas con las que cuenten. Dotaciones escasas para quien mal lee. En el caso de ellas y ellos está a la altura de la inteligencia del torturado lector. Socorrí los mares y océanos en busca de mi amor, de aquella fuerza interior que hace que mis pájaros caigan muertos de calor desde los árboles, y percibir que llegan al suelo y remontan por el aliento que les ofrezco. La realidad es distinta: fría como el mármol de un sanatorio atendido por monjas resignadas a la violación de sus intenciones, por culpa de la escasez de rinocerontes. La lucha interna de los humanos es comparable a la de aquel que llega al mundo, rodeado de expectativas, de amor, de sorpresa, intriga, fecha, caducidad, error… al final se parecerá a aquello que queremos ocultar, por eso hay niños con cara de portero de finca urbana, por eso los humanos sólo se quedan en la gradilla del centro, el resto es porquería de pensamiento extremo. ¡Ahí residen mis esencias!

                  

Tengo que tomar una decisión. ¡Quiero salir de aquí! ¡Necesito encontrar el amor de mi vida! No es justo, a todas nos ocurre lo mismo. No somos capaces de hacer lo que criticamos en las otras, no estamos dispuestas a desnudarnos por el pudor de las miradas y el comentario de qué dirán. No queremos luchar contra nosotras en nuestro yo más íntimo, y lo trasladamos al complejo más absurdo, y lo atamos a sus decisiones de sofá y cabeza hueca. Todas vivimos las mismas peripecias, amamos a los mismos seres y comentemos los mismos errores, es un claro problema de prismatología. Ayer corrí a la habitación en la que le conocí. Todo envolvía el ambiente. Su aroma, su recuerdo, el frío de su cuerpo, el calor de sus pensamientos. Sus manos, sus pies, sus cinturas, sus huesos, su luz, ¡ay su luz! Ahora tengo que recorrer caminando para atrás todas las palabras que me despertaron, separar el trigo del sarraceno, y combinar una oratoria que pueda complacer la locura de haberle perdido.

Nunca le entendí. Si me apuro, nunca me interesó. Sólo esa voz y el tacto de su piel me llevaban a lugares que nunca soñé. Tendré la obligación de buscar a mis nabateos.

Este relato obedece a una puesta en escena de dos seres inspirados en el concepto Diana de la creación, punto de encuentro en las culturas más antiguas, y recuerdo diario del nacimiento de Venus en el cielo observado desde la Tierra.

Es una recreación de sentimientos de dos seres que coinciden en una exposición de aire comprimido, y besos robados al viento.

Inspirado en el sentir de una estera que desde el suelo observa la evolución de los seres que por ella pasan.