Olfato

Bruno siempre me gana encontrando galletas

ACOSO ESCOLAR: UNA BUENA HOSTIA

ACOSO ESCOLAR: UNA BUENA HOSTIA

Los colegios de mis dos hijos han sido lugares de descanso y aprendizaje mínimo. Gracias a que yo me estudié muy bien los conceptos de la vida, naturaleza, química, matemáticas, historia, arte… A Lucas le llevé a La Palma para que entendiese lo que era una colada, el lapilli, las bombas, cenizas, chimeneas… Se hizo con siete años, un experto en vulcanología. Claro, su profesora no tenía ni puta idea de lo que Lucas les hablaba…

Pasaron los años. Lucas fue creciendo, y se vio atrapado en una clase con cinco repetidores de casi dos metros, y él, que tenía un año menos, y no llegaba al 1.70. Ya os podéis imaginar cómo lo debió pasar. Le insultaban y amenazaban delante de las profesoras, que como no podían con ellos, pues participaban activamente en el linchamiento del más débil de aquella clase de anormales. La verdad es que estaba harto de ver sufrir a Lucas. De hecho su hermano Nicolás, que tiene cinco años menos, se encaró con ellos, y se tiraba a reprocharles. En estos grupos de maltratadores sociales, siempre hay uno que es el más hijo de puta de todos, y le pedí a Nicolás que le incordiase. A la segunda le sacudió un bofetón, que a Nico no le dolió, o así me lo hizo saber, pero me daba la posibilidad de resolver el problema. He de aclarar para los puristas, que siempre los hay, que el Colegio lo sabía, que los profesores eran conocedores y partícipes, y hasta se llegaron a plantear que el problema era Lucas, cuando ha sido de esa clase de deshechos sociales, el único que está sacando provecho a la vida.

Una vez que sabía que el más malo de todos le había pegado a Nicolás que debía tener como nueve años. Me acerqué a la salida del colegio y le pedí a Nicolás que identificase quién le había pegado. La verdad es que el animalito daba miedo, imaginaros al cabestro del padre… Me acerqué a él, le agarré por la pechera delante de todos sus fumadores compañeros, le bajé hasta mi altura y le dije que la próxima vez que me enterase que tocaba a Nicolás o que puteaba a Lucas, iba a ir yo a verle y le iba a cortar las pelotas. ¡Mano de santo! Quedó como lo que era, como un pobre infeliz, delante de todos los que le jaleaban, y dejaron a mis hijos en Paz. La orientadora era la que limpiaba los baños. Ganaban una media de 600 euros y cobraban mil por alumno… La educación es una MIERDA y una ESTAFA para los educandos.

A los padres que maltraten a sus hijos que no traguen. Es mejor una vez rojo que buscar a tu hijo en un chaparral colgado como un galgo. ¡Adiós, estoy enfadado!