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Bruno siempre me gana encontrando galletas

EL BLANCO DE OBAMA, LA NEGRA DE TRUMP

Los gobiernos de Barack Obama esconden un cierto regusto zapateríl, milenarista... Eso de llevar a todos los negros a las urnas para decirles que todo iba a cambiar, ha sido una GRAN MENTIRA. Arreglada en los últimos meses, con la vista a un glaciar, o hablando sobre la importancia del Cambio Climático, en el que no ha creído durante sus ocho años en la Casa Blanqueada.

Durante el mandato de Obama y su inseparable Michelle, se han creado demasiadas expectativas en el Pueblo americano, y no se les ha hablado de la recesión, de la que se está montando de nuevo en los sistemas financieros. De que la deuda de los que se llevan el dinero ha aumentado, y eso no puede ser. Se reactiva el inmobiliario, el parque de coches, la venta de bebidas sin control, y lo que es peor, asoman las armas en cualquier esquina. Hemos asistido alucinados a asesinatos cometidos por la policía americana, delante de las cámaras. Por sacar el bocata, por agacharse, por estornudar, por vivir, ‘por ser un puto negro de mierda, que su vida no vale nada’. Y, esto pasaba mientras los Obamas asistían a funerales y lanzaban tímidos mensajes contra la poderosa asociación del rifle. Ahora…

Hoy hay un nuevo presidente electo en los EEUU. El señor Trump. Hombre educado en el complicado mundo de los negocios de altura. Con grandes maletas, comisiones… vamos, un constructor de sueños comprados. Y, ha llegado porque en USA ¡todo es posible! Y, qué va a pasar con los barrios deprimidos, con las ciudades abandonadas. Con los acuerdos internacionales de cooperación, con el muro de los mexicanos. Con la ayuda a terceros países, con los cientos de guerras en las que están metidas la CIA y los servicios secretos. Van a poder seguir matando negros impunemente. Cuáles son las prioridades en la nueva casa de blanqueamiento.

A Obama le encontraron su blanco en la sanidad y en el asesinato de ciudadanos negros por ser y/o existir. El Punto Negro de Don Trump es que no sabemos nada de él, excepto que está siempre rodeado de oro, champán y macizas de caerse. Prefiero a Trump, que por lo menos nos pilla de sorpresa. Estamos en las manos de Putin, Vladimir y de Trump, Don. ¡Que dios nos pille confesados!